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Los sindicatos, actor fundamental para afrontar la crisis

Escrito por

Juan Manuel Ruiz Gutiérrez, Secretario General de Juventudes Socialistas de Polanco

El movimiento sindical ha sido columna vertebral en la vida empresarial española. Han jugado un papel fundamental a lo largo de los últimos 100 años, amoldándose a los distintos cambios sufridos en la sociedad, una sociedad que ha evolucionado hacia una mayor libertad de expresión tanto dentro como fuera de la empresa y una mayor seguridad para el trabajador, siendo el eje fundamental de la política reivindicaticativa llevada a cabo por todos los movimientos sindicales.

 

Curiosamente es un movimiento obrero que no tiene objetivos políticos sino laborales aunque, como hemos podido comprobar a lo largo de la historia, el límite entre las reivindicaciones laborales y políticas es muy confuso debido al insultante grado de relación. Pero lo que es innegable es que es un movimiento obrero nacido de la opresión a la clase obrera, que se vio obligada a unirse para luchar contra las injusticias laborales con el puro objetivo de tener unas condiciones dignas e igualitarias dentro del ámbito laboral.

Esa unión y esa lucha fueron tan fuertes que hoy en día celebramos el 1º de mayo como Día Internacional de los Trabajadores, en reconocimiento a los 5 huelguistas muertos en mayo de 1886 en EEUU. Por lo tanto, el sindicalismo ha sido pieza fundamental para que hoy en día, sobre todo los que estamos contratados por cuenta ajena, podamos tener unos derechos adquiridos gracias al esfuerzo de muchos de nuestros compañeros, que sacrifican su tiempo y, en muchos casos, incluso su puesto de trabajo para que hoy podamos tener un mayor bienestar en nuestros trabajos y que, por mucha crisis económica que se produzca, la solución no pase por un “decretazo” donde el objetivo sea el despido libre.

Hace unas semanas tuve el placer de asistir a una asamblea sindicalista, concretamente de la empresa donde estoy contratado la cual emplea a unos 250 trabajadores. Pues bien, pude ver y analizar en carne propia como la dirección sindical enseñaba, tranquilizada, luchaba,… por los intereses del trabajador sin estar ajena a la actual situación de crisis que genera una gran incertidumbre en tantas y tantas familias. Palpé la enorme importancia que aquella asamblea estaba teniendo para todo el colectivo, teniendo los responsables sindicales por lo menos la misma responsabilidad que los directivos de la empresa, porque la responsabilidad de trasmitir coherencia y tranquilidad a un colectivo de 250 personas no es digna de la actual visión que, en mi humilde opinión, se tiene de los sindicatos y, concretamente, de los sindicalistas.

En la actualidad, los sindicatos han perdido el crédito que tanto ha costado adquirir por méritos propios palpándose, sobre todo, entre los trabajadores. Haciendo un análisis del entorno en el que me muevo, veo que las generaciones actuales, que no hemos vivido los fuertes enfrentamientos sindicales con las consecuentes huelgas, no podemos valorar realmente la fuerza del sindicalismo porque, entre otras cosas, afortunadamente, hemos nacido y crecido en una democracia madura, con derechos adquiridos, que vemos “lógicos”, pero lo que no pensamos es que hace décadas no eran tan “lógicos”. Considero que la visión del sindicalismo no debe ser la misma visión de hace 30 años, sino que se debe de amoldar a las nuevas necesidades generadas por la propia evolución de la sociedad, por lo que reivindico que los sindicatos tengan un papel como actor principal junto a empresarios e instituciones, y así ganar el crédito entre todos los trabajadores.

Y sí, digo “todos”, porque aunque nació de un movimiento obrero de izquierdas, hoy en día aglutina a un amplio abanico de sensibilidades, desde izquierda a derecha, pasando por la gente que no se identifica con ningún partido político porque, recordemos, los objetivos son laborales. En la crisis actual, debido a la complejidad y lo novedoso de la situación, ningún experto conoce su duración, pero lo que sí se sabe son los diferentes ámbitos a los que esta crisis afecta como la economía cotidiana, quien sufre un enorme estancamiento de su actividad, o como el fuerte incremento del paro o la pérdida de poder adquisitivo que están sufriendo las familias, pero en todos ellos, nos guste o no nos guste, los sindicatos tienen mucho que decir.

Deben ser un actor principal y no secundario. Debemos quitarnos la venda de los ojos y no pensar sólo en los sindicatos como un instrumento para hacer presión a los empresarios o a los directivos de las empresas, sino como un instrumento, una vía, para llevar a cabo las políticas emprendidas por el gobierno central que, junto con nuestra vicepresidenta y consejera de bienestar social y empleo, serán los actores principales para que las economías cotidianas se alejen de ese estancamiento sufrido, desde la base de un trabajo estable que garantice estabilidad a cada uno de nosotros, aportándonos una mayor seguridad y optimismo de cara al futuro.

Recordemos que actualmente estamos presenciando los temibles ERE (Expediente de Regulación de Empleo) en empresas importantes como Renault en Valladolid, Robert Bosch en Cantabria, Cegasa en Vitoria, GFB en Cantabria o Nissan en Cataluña, que suman un gran numero de trabajadores quienes, junto con los empresarios y directivos, necesitan el apoyo incondicional de los sindicatos como válvula de escape a la actual crisis. Mucho ánimo para afrontar esta ardua labor.

Juan Manuel Ruiz Gutiérrez

David Laguillo
David Laguillo (Torrelavega, 1975) es un periodista, escritor y fotógrafo español. Desde hace años ha publicado en medios de comunicación de ámbito nacional y local, tanto en publicaciones generalistas como especializadas. Como fotógrafo también ha ilustrado libros y artículos periodísticos. Más información en https://davidlaguillo.com/biografia/

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