Por Joaquín Díaz Rodríguez
Los recientes cambios surgidos en las últimas elecciones nos permiten analizar situaciones tan sorprendes y curiosas como las de aquellos que ahora exigen inmediatez en la resolución de asuntos que los anteriores, en muchos años no fueron capaces de realizar. Proponen actuaciones que ellos nunca realizaron y se suben al carro de propuestas de las que antes estaban en contra, Así mismo, los ahora en el poder se sorprenden de encontrar determinadas realidades que ellos conocían y que sistemáticamente denunciaban y que en su nuevo estatus de poder manifiestan imposibles de solucionar, o que resultan muy difíciles o que no tienen medios o que la herencia recibida les impide afrontarlo. El muestrario de situaciones es amplio y variopinto en todas las administraciones, solo basta leer y escuchar con atención.
En fin. Afortunadamente la mayoría silenciosa, los ciudadanos comunes son inteligentes y pacientes, al menos mas que los cargos políticos, y creen que esa situación es resultado de la condición política y se lo toman unos a risa, otros con resignación y otros, porque no, con indignación.
De todas formas no es de extrañar que, en este estado de cosas, la segunda cuestión que más preocupa a los españoles, después del paro, sea la mal llamada clase política, los políticos, los comportamientos políticos que hacen que cada vez más personas se desafecten , se aparten, de esta forma de hacer política.
Sería bueno que reflexionasen y que como Quijano le aconsejó a Sancho practicasen la llaneza que la ostentación es mala.



Como
hemos mantenido en otras ocasiones, en materia de urbanismo y de calidad de vida
de los ciudadanos de Torrelavega creemos que los espacios se modifican y
cambian con el cambio y el movimiento de las poblaciones.











